Un nuevo orden electoral podría iniciarse como respuesta al Coronavirus

La pandemia del coronavirus (COVID-19) no solo ha trastocado nuestra cotidianidad, también está cambiando cómo se organizan y validan políticamente las instituciones democráticas.

En el caso de las elecciones, los desafíos planteados por la pandemia están obligando a nuestros líderes a repensar prácticas tradicionales. Asimismo, se está planteando un necesario debate sobre la incorporación de nuevas alternativas de votación como el voto en línea.

El voto remoto por internet se está abriendo paso como una alternativa viable a los recintos electorales tradicionales. Mediante el voto en línea, los oficiales pueden organizar y ejecutar elecciones sin poner en riesgo la salud de los trabajadores electorales y de los votantes. Esto les permitiría cumplir con la principal recomendación de la Organización Mundial del Salud: el distanciamiento social.

Ofrecer a los votantes distintas alternativas de votación dará continuidad a la alternancia política y la preservación de las garantías electorales. Los casos de Estonia y Los Ángeles (Estados Unidos) reseñados en una entrada previa muestran cómo y por qué la tecnología se convierte en un aliado clave de la Democracia.

En Estonia, un 47% de la población votó por internet en las pasadas elecciones al parlamento europeo, realizadas en mayo de 2019. Estonia es, sin ninguna duda, un líder en gobierno digital que los países debería estudiar.

Por otro lado, el Instituto Nacional Electoral de México ya ha dictado los “Lineamientos que establecen las características generales que debe cumplir el sistema del voto electrónico por internet para las y los mexicanos residentes en el extranjero”. Esto nos obliga a plantear que si es posible para los residentes en el extranjero también puede ajustarse también a los electores en general.

En ese sentido, rescatamos la urgente necesidad de que los países coloquen sobre la mesa todas las opciones de votación a sus electores. El COVID-19 obliga a promover múltiples canales de participación para que el votante decida cómo y cuándo hacer contar su voz.

De acuerdo con un informe de la Fundación Internacional para los Sistemas Electorales de Estados Unidos (IFES), 46 países ya han pospuesto procesos electorales de distinto nivel, entre ellos Reino Unido, Italia, Canadá, Irán y Bolivia. El avance de la pandemia hace presumir que el calendario electoral seguirá siendo modificado en los próximos días y semanas.

Al tener que enfrentarse a retos inimaginables, como el coronavirus, los organismos comiciales tienen la obligación de renovar ideas y planteamientos para no dejar huérfano de cambios al principal insumo de la Democracia, el voto. La instauración de un nuevo orden electoral global no solo es necesario es obligatorio.

Perú continúa modernizando sus procesos electorales

Perú tiene lista su sistema electoral para celebrar el 26 de enero las Elecciones Congresales Extraordinarias, y renovar así el parlamento.

Las autoridades aseguran que están preparadas para llevar adelante el proceso de múltiples cargos en disputa y con un modelo dual. Mientras buena parte del país tendrá que ejercer su derecho al sufragio de forma tradicional, otra parte -pequeña aún- podrá beneficiarse del voto electrónico.

Ficha electoral

  • La votación comenzará a las 8:00 am y se extenderá hasta las 4.00 pm.
  • Los electores habilitados para votar suman 24.799.384 peruanos, de los cuales 23.825.154 se encuentran en el territorio nacional y 974.230 en el extranjero. Al menos 166.750 jóvenes votarán por primera vez ese día.
  • Para la jornada fueron seleccionados 509.106 miembros de mesa –titulares y suplentes– en un sorteo. Estos operadores estarán desplegados en más de 84.000 mesas de votación.
  • Los electores elegirán a 130 congresistas y de acuerdo la población de cada departamento tendrá una cantidad determinada de representantes. Estos diputados completarán el periodo 2020-2021.
  • Para esta elección se inscribieron 562 listas con 3.065 candidatos.
  • Perú usa voto manual y sufragio electrónico de manera parcial con apenas 7% de los electores, pero además dispone del Sistema de Escrutinio Automatizado (SEA), a través del que se transcriben los resultados en una computadora para ser enviados a un centro de cómputo.

Voto electrónico

La ONPE anunció que para este 26 de enero volverá a usar el voto electrónico estrenado en 2011. Casi una década después, y sin el apoyo de ninguna empresa especializada en la implementación de voto electrónico, la ONPE no ha podido avanzar mucho en la modernización de sus elecciones. Serán 1.768.530 electores los que emplearán este sistema electrónico de votación, y para ello se instalarán más de 5.000 mesas de sufragio en más de 200 locales.

En esta ocasión, serán 39 los distritos que contarán con máquinas para votar. Estas jurisdicciones están ubicadas en Lima Metropolitana (21), provincia constitucional del Callao (2), Apurímac (3), Ayacucho (2), Cusco (1), Huancavelica (3), Huánuco (3), Lima Provincias (1), Tacna (1) y Ucayali (2).

El sistema automatizado peruano consiste en una tarjeta que al ser introducida en la máquina de votación activa en la pantalla táctil las candidaturas. El elector presiona la opción de su preferencia y el sistema procesa y almacena el sufragio, para finalmente cerrar con la emisión de un comprobante en papel de la selección, el cual debe ser depositado en una urna.

Los datos del elector

La página web de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) activó una opción que permite a los electores conocer todos los detalles sobre la elección.

Con la herramienta, se puede conocer el centro de votación, así como también los datos de ubicación del local de votación, el número de mesa, pabellón y de orden en la relación de electores.

En caso de no tener acceso a internet, la ONPE colocará carteles con el listado de miembros de mesa y locales de votación, en hospitales, colegios, entre otros edificios públicos.

¿Cómo votar?

Una vez el elector pasa a la mesa de votación, debe entregar su DNI a los miembros de mesa, quienes le darán la cédula de sufragio. Luego de esto, el votante ingresa a la cabina secreta y emite su voto.

Para que el voto sea válido, se debe elegir un solo partido político y marcar dentro del recuadro con una cruz o aspa. La intersección de ambas líneas deberá estar dentro del cuadro. El voto quedará anulado si el votante marca dos organizaciones.

Si desea hacer uso del voto preferencial, se debe escribir dentro del recuadro el número del candidato, incluso se puede usar los dos espacios asignados. Luego de ello, se regresa a la mesa de votación con la cédula doblada y se deposite en el ánfora. Finalmente, los miembros de mesa devolverán el DNI con el holograma de que se sufragó.

Uruguay sorteó unas elecciones cerradas gracias a sus instituciones, no a su modelo de votación

El balotaje de Uruguay, ocurrido el pasado 24 de noviembre, fue uno de los más cerrados que se recuerda en la historia democrática de ese país.
Lo ajustado del margen que separaba ambas candidaturas -menos de 30 mil votos- obligó a un reconteo que postergó la entrega de resultados definitivos. Fue tras cuatro días de espera que la Corte Electoral proclamó como ganador a Luis Lacalle Pou al obtener 1,19% más de votos que Daniel Martínez.

Esta experiencia dejó en claro dos realidades contrastantes. Por un lado, Uruguay goza de una institucionalidad democrática envidiable. Pero por otro, tiene un sistema de votación que debe ser mejorado, ya que demoró cuatro días para contar menos de 2,7 millones de votos.

El hecho que Uruguay haya podido mantenerse sin saber el ganador de una elección presidencial por cuatro días es destacable, especialmente si tomamos en cuenta experiencias recientes en la región como la de Bolivia. La fortaleza de sus instituciones, junto con una clase política que respetó las decisiones de la Corte Electoral, permitió que el electorado esperara en calma por un escrutinio definitivo.

Desafortunadamente, el nivel mostrado por la institucionalidad democrática uruguaya se diferenció radicalmente con la operatividad del sistema de votación utilizado. En este país, el voto es manual, y por ello, las autoridades no pudieron publicar de manera oportuna los resultados de una elección en la que participó casi 90% de los 2,7 millones de votantes. Sin embargo, unos días antes, Argentina publicó 70% de los resultados de su balotaje a solo 3 horas de cerrados los comicios. Algo similar podría implementarse en Uruguay.

Sobre el sistema electoral empleado, es importante precisar que aunado a la falta de un modelo de escrutinio que garantice un conteo rápido y transparente, el sufragio uruguayo además discrimina las selecciones de una parte del registro electoral, en lo que se denomina el voto observado.

Este tipo de sufragio observado, refiere específicamente a los electores que votaron en un circuito diferente al establecido por la Corte Electoral, caso militares, discapacitados y funcionarios electorales, y cuyas selecciones solo son incorporadas en el segundo escrutinio. Para estos comicios sumaron 35.229 votos observados, es decir, un número superior a la brecha que separaba a los contendientes previo al segundo recuento de sufragios.

Aunque la civilidad reinó, el retraso en la entrega del conteo final y oficial abrió una línea de discusión en esta nación. Mientras más temprano se decida evolucionar y brindar una solución transparente y rápida para votar, más seguro estará el insumo vital de la democracia, el sufragio.