La pandemia elevó los riesgos de la Democracia

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La suspensión de elecciones en todo el mundo debido al COVID-19 comienza a ser analizada desde otras perspectivas, no solo la sanitaria. La Organización de Estados Americanos (OEA) y la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES, por sus siglas en inglés) han adelantado informes que manifiestan preocupación por los Gobiernos que aprovechan la crisis para afectar los derechos políticos, individuales y humanos.

“La crisis de COVID-19 ha tenido un costo devastador en las vidas humanas, las economías y los sistemas de salud en todo el mundo. También es un momento peligroso para la democracia ”, opinó el Presidente y CEO de la IFES, Anthony N. Banbury, al exhortar a todas las fuerzas activas de las naciones -llámense partidos, ONG, sociedad civil y autoridades en general- a juntar esfuerzos para resguardar la salud de la población, pero también al sistema democrático.

Banbury desgrana la necesidad de organizar y realizar votaciones seguras y con transparencia, como un eje clave para evitar la erosión de las libertades. Advierte que la pandemia ha coincidido con el crecimiento de las autocracias en el mundo -92 países con rasgos diversos de este tipo de régimen según el último informe del Observatorio de la Democracia de Funides – por lo que es necesario actuar para salvaguardar los derechos de los ciudadanos.

Francisco Guerrero Aguirre, secretario para el Fortalecimiento de la Democracia de la OEA, respalda este planteamiento al considerar que “la democracia no puede estar en cuarentena y debe continuar”. Para ello, puede valerse del voto electrónico y otras tecnologías. Estas permitirían dar continuidad a los procesos electorales y salvaguardar la democracia.

Ambos especialistas coinciden que no se puede seguir esperando a que se superen los efectos del coronavirus, sino que es tiempo de que las autoridades se vuelquen a buscar soluciones que permitan retomar los comicios con garantías sanitarias y técnicas para el electorado.

La idea planteada por Banbury y Guerrero la hemos venido abordando en este blog. Existe tecnología electoral para que los países cuenten con sistemas comiciales blindados y con capacidad de ofrecer voto presencial y remoto. Así, tanto electores como quienes participan en las votaciones (técnicos, trabajadores, entre otros) puedan mantener la distancia social recomendada y frenar al coronavirus.

Hemos hecho hincapié que existen experiencias exitosas que pueden servir de ejemplo. Es el caso de Estonia, donde se puede votar de manera tradicional, pero además por internet. Otras variantes del sufragio electrónico, como el usado en Los Ángeles, Estados Unidos, ofrecen la opción de seleccionar los candidatos mediante una aplicación, e ir a un centro de votación solo a registrar el voto, minimizando el riesgo de contacto.

Ambas tecnologías dejan claro que existe la posibilidad de retomar el mecanismo base de la Democracia, el voto, y además sortear los escollos de la pandemia mediante el sufragio a distancia.

Políticos, sociedad civil y el propio electorado tendrán que presionar para que los decisores tomen la iniciativa y escojan un modelo de sufragio remoto seguro y apto para los nuevos tiempos. Se puede proteger la salud de los ciudadanos, y también a la Democracia.

Evalúan alternativas de voto a distancia para garantizar la continuidad electoral

Si bien se cuentan por decenas los procesos electorales que en el mundo han sido suspendidos a consecuencia de la pandemia generada por el COVID-19, también es cierto que algunos países comienzan a reactivar sus maquinarias para iniciar las actividades electorales correspondientes con los calendarios comiciales.

Perú, que tendrá elecciones generales en 2021, ya está analizando cómo llevar a cabo las primarias para esa elección. Los partidos políticos comparten la necesidad de usar un modelo de voto electrónico no presencial, la fecha que se baraja para esta votación es noviembre, y la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) adelantó que está preparada para asumir este reto.

Como se recordará, esta nación andina tiene más de una década utilizando un mecanismo automatizado para sufragar en comicios constitucionales desarrollado por la ONPE, mientras que además ha implementado el voto remoto que se ha utilizado en colegios profesionales, universidades y otras instituciones.

Aunque Perú no ha avanzado en la automatización, al no contar con una empresa especializada (lo máximo que ha extendido su uso ha sido a 39 distritos), sí ha probado de manera satisfactoria la tecnología electoral.

A su vez, Ecuador también reactivó sus discusiones de cara a las elecciones de febrero de 2021. Al momento se conoce que el Consejo Nacional Electoral (CNE) evalúa tres opciones, que van desde el voto segmentado (dividir al electorado por edad y distribuirlo para que sufraguen a lo largo de tres días), el voto telemático, o uno que combine el sufragio por internet con el voto presencial tradicional.

En este país, las provincias de Azuay y Santo Domingo de los Tsáchilas tuvieron la oportunidad de probar los beneficios del voto electrónico en dos pilotos vinculantes coordinados por el CNE en 2014. Particularmente en Santo Domingo se vivió una experiencia inédita, cuando los resultados oficiales fueron anunciados apenas una hora después del cierre de las urnas. Más de 300 mil votantes utilizaron tecnología electoral que permitió registrar y totalizar el voto de forma automatizada con 100 % de exactitud.

Finalmente, en Estados Unidos -donde se prevén presidenciales en noviembre- el Partido Demócrata está siendo presionado –hasta judicialmente– para que complete las primarias suspendidas por el coronavirus.

En ese sentido, el virtual candidato Joe Biden, llamó a las autoridades a permitir todas las formas posibles de sufragio: voto postal, voto anticipado, voto ausente, voto electrónico en todas las modalidades que sean necesarias y voto por internet, incluso añadió la opción de seguir el proceso a través de correo electrónico.

Estas tres naciones muestran que tras la pandemia por el COVID-19, necesariamente todos los países y organizaciones tendrán que revisar sus sistemas electorales. Será crucial permitir al electorado la opción de elegir entre el sufragio presencial y el remoto manteniendo las garantías comiciales, respetando así el distanciamiento social que garantice la protección del electorado y trabajadores electorales que participen en las elecciones confiando en las autoridades.

Nuevas alternativas se perfilan más allá del voto tradicional

El voto por internet gana terreno. Foto: diarioelnortino.cl

El impacto de la pandemia en la cotidianidad de las personas, y en la forma en cómo los países gobiernan, apenas está siendo valorado. Hoy solo logramos ver la punta del iceberg.

Algunos análisis adelantan que la necesidad de determinados sectores de continuar con la operación, dará un nuevo impulso a la tecnología, que ha demostrado ser la herramienta eficaz para solventar de forma rápida, segura y transparente la mayoría de los retos que  tanto las empresas como los gobiernos de todo el mundo enfrentan hoy día.

Diferentes organizaciones ya han visto en el voto remoto o por internet una solución para llevar adelante amplios procesos de consulta o selección. Congresos de distintas partes del mundo están votando de manera electrónica, o se encuentran activando planes para su automatización, a los fines de retomar o asegurar su funcionamiento mientras sigue vigente la cuarentena.

España ha tomado la delantera. La expansión del COVID-19 ha mantenido en cuarentena extendida a la nación, lo que ha llevado a que se dicten leyes para regular algunas actividades, como las juntas de accionistas o reuniones de directivas empresariales. El voto telemático es una de las opciones que ofrece la norma, y aunque el texto refiere que su uso puede ser una excepción, la realidad es que la votación remota o por internet puede ser la opción ideal para tiempos normales o complicados, como los actuales.

Estonia, país que desde 2005 usa voto en línea de manera exitosa es la mejor referencia que existe hoy día. En esta nación, además de votar de forma tradicional con lápiz y papel en los centros de votación, los estonios pueden sufragar por internet, y desde cualquier país a través de una plataforma segura.

Esta posibilidad que tiene Estonia, de ofrecer múltiples canales de participación para votar, puede ser replicada por amplios sectores de la sociedad -partidos políticos para realizar sus internas, universidades, gremios y organizaciones– que requieran renovar directivas o sufragar para la toma de decisiones. Esto evitaría la suspensión de procesos, y garantizaría la continuidad de las operaciones en medio de condiciones adversas.

Otro ejemplo donde la tecnología electoral ha sido una solución exitosa, es Estados Unidos. Específicamente en Los Ángeles. Esta jurisdicción les ofrece a sus electores la posibilidad de seleccionar a sus candidatos mediante una aplicación, e ir al centro de votación solo a registrar el voto. Los votantes también pueden depositar su boleta en múltiples sitios de acopio distribuidos a lo largo de la ciudad. Estas medidas, tomadas antes de la crisis sanitaria por el COVID-19, contribuyen con el distanciamiento social recomendado.

El COVID-19 y sus efectos, puede ser el punto de inflexión para automatizar elecciones o procesos que actualmente requieren amplios recursos y la presencia de participantes y organizadores. La tecnología electoral comprobada ya existe, lo que se necesita es la disposición a elegir herramientas bien diseñadas que faciliten el voto remoto, que con una plataforma segura provista para computadoras, tabletas, e incluso teléfonos, puede habilitar el sufragio con todas las garantías.