79 procesos electorales vivirá el mundo durante 2017

calendarioEl nuevo año trae un intenso ambiente electoral en el mundo. De acuerdo al registro que lleva la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES), 46 países de los cinco continentes cumplirán jornadas de votación para elegir presidentes y renovar congresos.

De los 79 procesos electorales que se realizarán a lo largo y ancho del planeta, África y Asia concentran la mayor cantidad, pues 12 naciones de cada uno adelantarán votaciones; mientras en Europa serán 10 los territorios donde se harán comicios durante el año.

Al tiempo que las tensiones políticas y la incertidumbre por el ascenso de los radicalismos  producen temores en países como Francia, Alemania y Francia; así como en Congo y Ruanda, en Latinoamérica preocupan algunas prácticas electorales.

La primera nación que se efectuará comicios en la región será en Ecuador. El 17 de febrero no solo el país votará para dejar atrás la era del presidente Rafael Correa -10 años en la presidencia- sino que espera automatizar la transmisión de las actas, pero lejos de cumplir un proceso transparente de adquisición de tecnología, optó por aceptar “prestados” unos equipos coreanos, con los cuales hará la digitalización y transmisión de las actas de escrutinio.

Por su parte, Perú realizará el 12 de marzo elecciones municipales en algunos distritos. Esta jornada mostrará como la falta de compromiso de las autoridades impide que todo el país pueda usar el voto electrónico diseñado por la Oficina Nacional de Proceso Electorales (Onpe). Y es que aunque desde hace años unos 19 circuitos votan mediante máquinas, las jurisdicciones que elegirán alcalde este año tendrán que conformarse con el voto manual que el año pasado –durante las presidenciales- impidió ofrecer resultados oportunos. La espera fue de una semana.

Otras dos naciones que cumplirán comicios en Latinoamérica son Chile  y Honduras. Noviembre será el mes en que ambas acudan a las urnas para renovar la presidencia, mientras que el país centroamericano también elegirá a los integrantes del Congreso.

En el caso chileno, la elección planificada para el 19 de noviembre, podría ser usada como punto de partida para la renovación de su sistema de votación. El país sufre en la actualidad una fuerte apatía electoral, que ubica la abstención alrededor de 60%, lo que lleva a los expertos a coincidir que la nación debe hacer esfuerzos por tecnificar su sufragio.

A su vez Honduras, que irá a las urnas el 30 de noviembre, deberá agilizar la discusión de la reforma electoral, si quiere ver algún cambio en la materia en el corto plazo.

Para cerrar, Venezuela revalidará el uso del voto electrónico. Las autoridades electorales no han convocado las elecciones regionales, pero están previstas para el primer semestre, mientras las locales deberían efectuarse al cierre del año. Este país ha brillado con luz propia a la hora de automatizar sus comicios. De la mano de la trasnacional Smartmatic suma más de una docena de exitosas elecciones electrónicas, las cuales se apoyan en máquinas provistas de identificación biométrica del elector, pantalla táctil, tarjetones electrónicos, comprobante en papel del sufragio, escrutinio y transmisión automatizada.

Las justas comiciales en Latinoamérica representan una gran oportunidad para la tecnología electoral, ya que al tiempo que Venezuela confirmará su elevado estatus en el voto electrónico, naciones como Perú y Ecuador, tendrán que seguir presionando para avanzar en la modernización; mientras Honduras y Chile tendrán que decidir si desarrollarse o quedarse estancadas.

El voto electrónico y las garantías electorales

Algunos modelos de voto electrónico, como el usado por Venezuela, están capacitados de imprimir un comprobante del voto automatizado en papel.

Algunos modelos de voto electrónico, como el usado por Venezuela, están capacitados de imprimir un comprobante del voto automatizado en papel.

En tiempos donde el voto manual hace estragos en algunos países de la región (Colombia, República Dominicana, Bolivia, Argentina y Haití), resulta propicio hacer foco en las características del sufragio electrónico, que es el modelo de votación que se presenta como la alternativa transparente y segura para resguardar la voluntad popular.

Las elecciones manuales muestran un largo historial de fallas, principalmente porque los resultados dependen de la pulcritud en su manejo por parte de múltiples actores  -miembros de mesa, testigos, partidos políticos y funcionarios del organismo comicial-, así como del llenado correcto de planillas y actas, la transmisión de la información y el traslado seguro del material al punto de totalización.

Para hacer frente al fraude y garantizar mayor confianza, un sistema electoral debe ser capaz de registrar fielmente el voto, preservar su secrecía -tanto de la opción elegida como del elector-, mostrar un escrutinio que respete las selecciones del electorado, garantizar que los resultados no puedan ser alterados, permitir la auditabilidad de los procesos y además que el método de votación sea de fácil ejecución para todas las personas.

Todo esto se logra con el voto electrónico , que ofrece herramientas que permiten minimizar la intervención humana en las tareas más importantes, y por ende, eliminar los errores y el cometimiento de fraude, ya que el proceso descansa en equipos diseñados y fabricados para procesar, contar  y transmitir resultados comiciales totalmente fidedignos.

Entre las fortalezas que ofrece la tecnología está la identificación biométrica a través de la huella dactilar. Con ésta, cada persona pasa por un chequeo (captación de la huella) donde se autentica su identidad para evitar el voto doble o suplantación de identidad.

Otro elemento a destacar es que el sufragio electrónico permite auditorías antes, durante y después de la elección. Usualmente son realizadas entre el ente electoral y los actores políticos, lo que da la garantía de transparencia, ya que al tener intereses contrapuestos, se aseguran de brindar integridad al proceso, validando los elementos de seguridad para tener resultados exactos y confiables. Venezuela es un ejemplo de las amplias posibilidades que ofrece la tecnología de ser auditada.

Las ventajas de la automatización además pasan porque su diseño puede adaptarse a las características idiosincráticas o requerimientos técnicos de cada país, facilitando el proceso del voto. En Brasil, donde se asigna un número a los candidatos, se optó por crear un equipo que dispone de teclado numérico para replicar el tradicional modelo de votación.

También las fases de escrutinio automatizado y trasmisión de resultados reflejan posibilidades prácticamente imposibles de repetir por el conteo manual. Las máquinas de votación fueron diseñadas para sumar los sufragios de manera electrónica y encriptarlos, evitando errores de conteo o llenado de actas, pero además son capaces de transmitir la información a un centro de totalización de forma segura, cerrando el paso al fraude y los vicios que por años ha dejado la contabilización manual de sufragios, así como al retraso en la entrega de los ganadores.

Tras la revisión de las fortalezas del voto electrónico, salta a la vista y el entendimiento que éste no solo reduce al mínimo los errores humanos, sino que además simplifica la logística de los procesos. Adoptar alguno de los modelos disponibles en el mercado, garantizaría el cumplimiento de todas las exigencias de una elección, pero también permitiría a los países contar con un sistema que blinda al sufragio.

Los seis pasos obligantes para una automatización electoral exitosa

Algunos modelos de voto electrónico, como el usado por Venezuela, están capacitados de imprimir un comprobante del voto automatizado en papel.

Algunos modelos de voto electrónico, como el usado por Venezuela, están capacitados de imprimir un comprobante del voto automatizado en papel.

Ahora mismo hay un grupo de países de la región enfocados en automatizar sus sistemas  electorales. Esta medida trascendental para cualquier nación, amerita tomar decisiones que marcarán el éxito o fracaso en el uso de la tecnología, por lo que resulta imperioso que las autoridades consideren seguir pasos vitales para superar el reto de darle un viraje a la forma como se ejerce el voto.

Entre los países que buscan modernizar sus sistemas comiciales están Argentina, Ecuador, Perú, República Dominicana y Colombia. Todos en distintos niveles de avance, trabajan siguiendo sus propias reglas, pero no está demás revisar las mejores prácticas para llevar adelante sin tropiezos, o al menos sin errores costosos, el objetivo de darle un nuevo ritmo vital al centro de la Democracia: el voto.

Los casos exitosos de automatización en el mundo han tomado previsiones, que ameritan que las autoridades, a la hora de elegir la tecnología electoral, se ajusten a lo que sea más conveniente para su sistema. Ninguna garantía sobra, por el contrario, el ser exhaustivo blindará el proceso de implementación, y por ende el modelo de voto electrónico seleccionado.

Algunas recomendaciones de los expertos desgranan fases ineludibles:

1.- Para asegurar la confianza en el nuevo sistema, es imprescindible  una adopción de la nueva tecnología  de cara al país en todas en todas sus etapas (creación del marco legal regulatorio, búsqueda y selección del sistema, pruebas, licitación), de manera que no quede ningún aspecto oculto a la ciudadanía. Además la aplicación debe ser gradual y con una amplia campaña de información y capacitación.

2.- Es primordial adelantar una licitación apegada a los más elevados estándares, es decir, que considere una convocatoria internacional de proveedores de tecnología electoral, que prueben su experiencia en la materia y que sean capaces de ofrecer un modelo de voto electrónico flexible y ajustado a las necesidades legales, técnicas, financieras, e incluso de idiosincrasia de la nación. Una elección implica alinear incontables factores, y una compañía sin  antecedentes en la materia no es idónea para proyectos de misión crítica.

3.- Al iniciar la búsqueda y comparación de ofertas en el mercado, es básico evaluar la infraestructura local y cualquier limitante que se pudiera presentar (servicios eléctrico, telefónico y de datos, vías de comunicación, entre otros); así como considerar la sustentabilidad del modelo automatizado (aplicabilidad en el tiempo). Se debe entender que para el éxito de la automatización se requiere más que tecnología, y allí los servicios de los que disponga el país serán determinantes para garantizar el buen funcionamiento.

4.- La selección de la tecnología debe responder netamente al interés de permitir adquirir un sistema que garantice la seguridad, secrecía y transparencia del sufragio, así como proporcionar las ventajas del voto electrónico: seguro, rápido y auditable.

5.- Aunado a la necesidad de aplicar pilotos que prueben la fiabilidad y adaptación a las características del país del modelo seleccionado, es obligatorio que el mismo sea auditable. Actualmente se dispone de tecnologías capaces de ser auditadas exhaustivamente en todas sus fases, tanto por técnicos, como actores políticos y organismos (revisión al software de las máquinas, a la infraestructura electoral y los servidores, así como de los protocolos de seguridad -firewall-, entre otros), pero lo más importante, es que además pueda ser fiscalizada por los propios electores. Esto es posible con las máquinas de votación capaces de imprimir un comprobante en papel del sufragio, con lo cual se puede verificar en caliente, que el voto registrado por el equipo es el mismo impreso.

6.- A la hora de diseñar el modelo de votación, las autoridades deben procurar facilitar el sufragio, adoptando una tecnología que se adecúe a las características de la nación. Por ejemplo, en Brasil, acostumbrados a representar las candidaturas con números, reprodujeron este elemento en las máquinas, que cuentan con un teclado numérico para hacer la selección, lo que se asemeja a como era escribir los dígitos en la papeleta tradicional.

Estas seis sugerencias no son las únicas, pero sí las más importantes para una aplicación óptima del voto electrónico. La tecnología puede ser utilizada para facilitar todas las etapas y cumplir exigencias, pero el uso correcto y masivo será lo que marque la diferencia, frente a los procesos manuales.