Autoridades electorales del Perú ante nuevo desafío

El 10 de diciembre, 18 distritos peruanos elegirán autoridades municipales por primera vez. Aunque esta votación es de poco alcance si se compara a unas nacionales, tendrá un rol destacado ya que servirá de ensayo para conocer si la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) logró sortear los problemas que empañaron los comicios presidenciales del pasado año.

Como se recordará, en 2016 tanto el voto manual como el electrónico sufrieron importantes reveses. El primero por ser incapaz de responder a la exigencia que revisten los resultados cerrados -conteo preciso y rápido- y el segundo por la falta de renovación tecnológica.

En diciembre, seis de los 18 distritos que elegirán autoridades municipales lo harán de manera manual, mientras 12, usarán el voto electrónico presencial diseñado por el organismo electoral.

El sistema automatizado peruano consiste en una tarjeta que al ser introducida en la máquina de votación activa en la pantalla táctil las candidaturas. El elector presiona la opción de su preferencia y el sistema procesa y almacena el sufragio, para finalmente cerrar con la emisión de un comprobante en papel de la selección.

En las otras seis localidades se empleará lo que llaman Sistema de Escrutinio Automatizado (SEA), con el que en lugar de transcribir manualmente los resultados a las actas, se realizará en una computadora para transmitir el conteo a un centro de cómputo.

La ONPE ha adelantado muy pocos detalles sobre las mejoras hechas a ambos modelos de sufragio. En el caso del voto electrónico, el gestor de la Oficina Regional de Coordinación del organismo, Orestes Arpasi Canqui, apenas ha precisado que se conseguirá votar en muy corto tiempo y transmitir resultados rápidamente.

Más allá de lo dicho por Arpasi, sería ideal que el ente electoral actualizara la tecnología que por años ha mantenido sin mejoras, y que además corrigiera la logística y preparación de los comicios, porque en 2016 estas fallas se evidenciaron en la poca o nula información de los electores y miembros de mesa.

Perú tiene solo dos caminos el 10 de diciembre: mejorar o repetir los errores. De ello dependerá que se concrete algún progreso en el uso y aplicación del voto electrónico, el cual siempre ha estado confinado a pocos distritos, cuando tiene todo para mejorar la experiencia del sufragio en todo el país.

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Las auditorías del voto electrónico en Venezuela, una forma de desmontar los mitos

En Venezuela, se venían realizando unas 19 auditorías antes y después de cada elección. En estas revisiones participaba personal técnico de todas las tendencias políticas para garantizar que ambos estuvieran seguros que la plataforma automatizada de votación funcionaría tal cual se había configurado.

En los últimos años hemos hecho referencia a la importancia de estos procesos, e incluso se ha destacado que hay dos auditorías que no requieren de conocimiento técnico: la ciudadana que permite a cada elector validar su selección al final de la jornada electoral; y la que pueden hacer los partidos políticos comparando las copias de sus actas versus las publicadas y totalizadas en la página web del Consejo Nacional Electoral.

Para conocer más de las auditorías venezolanas recomiendo la lectura del texto vinculado a este enlace, el cual presenta información que puede no ser “conocida por los electores y por ello se mantienen muchos mitos sobre el sistema electoral que no tienen ningún asidero”.

En Venezuela repite el ventajismo y la manipulación electoral

Post de periodista venezolano explicando inconsistencia númerica en el estado Bolívar en el elecciones de gobernadores en Venezuela.

La decadencia de la institucionalidad electoral en Venezuela, ha puesto en jaque a un sistema comicial que desde 2004 fue sinónimo de exactitud: nunca había habido una inconsistencia entre el acta impresa y el acta electrónica de cada máquina de votación. Hasta que llegó 2017.

Las dos últimas votaciones realizadas en este país -elección de la Asamblea Nacional Constituyente en julio y de gobernadores en octubre- han sido un hito, pero “negativo”, pues en ambos eventos, tanto el ventajismo como la manipulación reinaron.

En el caso de la Constituyente, reseñamos en su momento, que el proceso rompió con la dinámica electoral que se venía construyendo en ese país desde 2004 -fecha en la que se automatizó el voto- ya que las formas adoptadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) fueron cuestionadas por expertos y políticos dentro y fuera de la nación, mientras que Smartmatic, la empresa que por 14 años proporcionó la tecnología electoral a Venezuela, denunció que el CNE anunció resultados diferentes a los arrojados por el sistema automatizado de votación.

Ahora, con los recientes comicios de gobernadores -realizados el 15 de octubre- se cometieron muchas irregularidades –todas para beneficiar a un sector político. El Observatorio Electoral Venezolano (OEV), además de sentenciar que el CNE “actuó en beneficio de los intereses políticos del Gobierno, lo cual hace legítimo que se generen dudas en sectores de la población sobre los resultados anunciados”, también inventarió las anomalías detectadas antes del día de la elección y durante la votación.

Algunos de los hechos previos abarcan  que la fecha de las elecciones se decidió de forma ilegal y arbitrariamente; se ilegalizaron 42 partidos políticos; luego de anunciar los comicios,  se demoró un mes la difusión de la fecha definitiva y la publicación del cronograma electoral; se eliminaron 33 actividades del calendario; se ejecutaron 17 actividades antes de la convocatoria de la elección; no se admitieron las sustituciones de candidatos renunciantes; se modificó el Registro Electoral fuera del lapso; sin previo aviso, el CNE eliminó 76 centros y más de 7 mil mesas, y a menos de una semana de la jornada, reubicó 274 centros, afectando a más de 700 mil electores.

Todas estas situaciones han sido abordadas por analistas en el país, que señalan que el trabajo del CNE y la conducción del Gobierno estuvo orientada a aventajar y “manipular” el proceso para garantizar una victoria oficialista, mientras que en el exterior secundan este planteamiento, por ejemplo el Grupo de Lima, integrado por 12 países, acusó irregularidades, intimidación y manipulación, por lo que exigió una auditoría de la votación.

El punto culminante de las denuncias durante estos comicios ha sido el retraso con el que CNE abordó los resultados del estado Bolívar, y el escrutinio anunciado. Tres días después de la elección dio como ganador al candidato del Gobierno por poco menos de 2 mil votos, lo que en sí mismo no reviste problema, sino que el cómputo evidenció, por primera vez desde que se automatizó el sufragio, inconsistencias numéricas en mesas, producto de la carga de actas de forma manual que evidencia la manipulación del ente electoral. Smartmatic aclaró que no suministró ningún producto o servicio para esta jornada.

De acuerdo con la denuncia del candidato opositor Andrés Velázquez, en total el CNE le sumó al candidato oficialista en Bolívar 2.066 votos  en 11 mesas (todas actas cargadas manualmente), los suficientes para que “ganara” la elección. Precisa que “11 máquinas (de votación) no transmitieron los resultados -sin explicación-y los datos se cargaron manualmente y, al hacerlo, se cambiaron”. Esta situación se resume perfectamente en un post del periodista Luis Carlos Díaz.

Un ejemplo de lo dicho es lo ocurrido en la Escuela Básica Caroní, dónde según la página del CNE, Justo Noguera, proclamado gobernador, habría obtenido 502 votos, y en el acta de escrutinio emitida por la máquina de la mesa 3 del citado centro, señala que alcanzó 138 votos, lo que da una diferencia de 364 votos no justificables.

El conjunto de los hechos llevó a la Asamblea Nacional a declarar como fraudulenta la elección,  por lo que exigió se “facilite la realización de una auditoría integral, cualitativa y cuantitativa de todo el proceso por parte de organismos internacionales y a cargo de expertos independientes”, pero el CNE consideró que el 15 de octubre se realizó “una de las mejores votaciones que haya tenido el país”.

Revisando lo ocurrido, tanto en las elecciones de la Constituyente, como en la de gobernadores, es evidente que en Venezuela se ha recurrido a abusos e ilegalidades para dar al traste con un modelo de voto automatizado que blinda la voluntad popular, basado en tecnología de punta y la presencia de testigos en todas las etapas del proceso.

El costo de este proceder ya pasa factura con la desconfianza interna y externa para con el CNE y los resultados, pero el impacto de la afectación será mucho más evidente en los siguientes comicios, tanto con la participación ciudadana, como con la posición que asuman los partidos.

Tras el daño hecho, dependerá del esfuerzo conjunto de autoridades, actores políticos y electores, que el país vuelva a contar con elecciones limpias, impidiendo que manejos interesados previos a la votación, e incluso posteriores al escrutinio, amañen los resultados.