México e India: uno avanza en la automatización y otro se afianza como referente del voto electrónico

Las asimetrías en el uso y aplicación de la tecnología electoral saltan a la vista entre algunos países; un claro ejemplo lo representan México e India. Mientras el primero recién se decidió por adelantar un proceso de automatización del sufragio para sus residentes en el exterior; el segundo cumplió una nueva jornada comicial donde casi un millardo de personas fue convocado a votar.

En el caso mexicano, actualmente se está impulsando un proyecto que facilitará el sufragio a nacionales en el extranjero. El Instituto Nacional Electoral (INE) informó que aprobó los lineamientos que se deben seguir para garantizar la puesta en marcha de un modelo automatizado de votación remota.

Las autoridades establecieron que el Sistema del Voto Electrónico por Internet -como es denominado- debe contemplar fases y elementos claves como llave criptográfica, autenticación del votante, monitoreo, descifrado y cómputo de los votos, y medidas de resguardo y preservación de la información.

Además de estos factores, el INE resolvió que el sistema sea auditable en todas sus etapas, de forma que las partes intervinientes en los comicios participen, a saber, partidos y candidatos independientes, y las autoridades electorales.

Desde el organismo comicial se advierte que aunque se espera implementar el nuevo sistema lo más rápido posible, no se puede garantizar que se aplique en las próximas elecciones de 2021.

Sin embargo, sí se apunto que es un mandato legal que se cumplirá, porque los datos migratorios más recientes refieren que son aproximadamente 11.700.000 mexicanos en otras naciones, y la idea es garantizarles sus derechos políticos.

Atendiendo a este proyecto, México podría valorar lo hecho por Estonia, país que desde el año 2005 usa sufragio en línea, y en los comicios de marzo pasado al menos 44% del padrón pudo elegir utilizando ese tipo de sistema.

Polo opuesto

Mientras México apenas da sus primeros pasos en la automatización, entre abril y mayo, India realizó las que son las elecciones electrónicas más concurridas del mundo.

Los datos oficiales indican que el padrón estuvo conformado por más de 900 millones de electores, de los cuales 67% sufragó en 38 jornadas, divididas en siete etapas diferentes que se cumplieron entre el 11 de abril y el 19 de mayo.

Estas cifras que no son comparables con ningún otro proceso comicial explican por sí solas el por qué las autoridades hindúes trabajaron para automatizar el sistema de votación. Solo con tecnología se podía garantizar el ejercicio del voto en iguales condiciones para todo el país.

En ese sentido, las complejidades geográficas y de base poblacional, llevaron a esta nación a ser pionera en la implementación de voto electrónico. La adopción inició en 1998 y se consolidó en 2004 cuando máquinas de voto electrónico (EVM, por su sigla en inglés) se convirtieron en el único medio de votación.

El modelo automatizado hindú se basa en una máquina o tablero electrónico en el que aparece la lista de candidatos alineados con una suerte de interruptores a los lados. El votante selecciona con el interruptor sus candidatos preferidos y registra el voto. Los equipos han sido fabricados por dos empresas locales, Electronic Corporation of India Limited (ECIL) y Bharat Electronics Limited.

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Promoverán el voto entre mexicanos residentes en el exterior

De cara a la implementación de un modelo de voto electrónico para los mexicanos que viven fuera del país, el Instituto Nacional Electoral (INE) y la organización Iniciativa Ciudadana para la Promoción de la Cultura del Diálogo  firmaron un convenio que busca promover el sufragio entre estos electores. Aquí la reseña.

República Dominicana a las puertas de otro fallo electoral

Implementar el voto electrónico exitosamente no es fácil. Los países que han implementado eficientemente lo han hecho tras una extensa planificación, que involucra numerosos pasos intermedios y mucha asesoría técnica experta. Lamentablemente, otros países que, saltándose pasos, etapas y exigencias clave del proceso, pretenden llevar a buen término tamaña empresa. Uno de estos países es República Dominicana.

Esta nación usará el 6 de octubre –fecha de las primarias obligatorias de cara a los comicios generales de 2020- un modelo de sufragio automatizado que poco tiene que ver con la tecnología especializada que se emplea actualmente en el mundo, y que en países con marcada experiencia, como Brasil, Estonia, o algunos condados de Estados Unidos, entrega resultados transparentes y seguros.

La información ofrecida por la misma Junta Central Electoral (JCE), arroja que la nación ha decidido avanzar en la automatización sin tomar las previsiones técnicas, logísticas y de seguridad necesarias, por lo que podría volver a errar en el uso de tecnología electoral.

Como se recordará, en las elecciones generales de 2016, ocurrieron fallas que pusieron en duda la credibilidad de los resultados, supusieron un daño patrimonial y afectaron la institucionalidad democrática.

Sin embargo, ahora se conoce que Dominicana se estrenará en el voto electrónico usando software y hardware que no fue concebido para automatizar elecciones. Por ejemplo, mientras el programa informático  fue desarrollado por la JCE sin que se hicieran las pruebas que blinden su funcionamiento, los equipos adquiridos en una licitación exprés -que convenientemente fue calificada de urgente- no son de uso especializado para votaciones. Según se ha colado en la prensa de ese país, serían máquinas para usos comerciales sin las especificaciones propias para una elección.

Encontrar el modelo automatizado más acorde a un país puede ser arduo. Pero la democracia lo vale. El criterio imperante debe llevar a la adquisición de un sistema que garantice la seguridad, secrecía y transparencia del sufragio. También debe proporcionar las ventajas del voto electrónico: seguro, rápido y auditable.

Para cumplir con este requisito, es vital adelantar una licitación apegada a los más elevados estándares. Es decir, que considere una convocatoria internacional de proveedores de tecnología electoral, que prueben su experiencia en la materia y que sean capaces de ofrecer un modelo de voto electrónico flexible y ajustado a las necesidades legales, técnicas, financieras e incluso, de idiosincrasia de la nación.

A esto hay que sumar que los equipos a ser comprados, estén diseñados exclusivamente para la votación y el escrutinio.

Al parecer, República Dominicana, en lugar de estar orientando sus esfuerzos y recursos a proveer a su electorado del mejor voto electrónico posible, se ha decantado por tecnología que la coloca a las puertas de un nuevo traspiés electoral.