Ecuador calcula que elecciones de 2017 costarán $136 millones

En austeridad se realizarán las elecciones generales de 2017 en Ecuador. El presidente del Consejo Nacional Electoral (NE), Juan Pablo Pozo, refirió que si bien el presupuesto aún no está definido, anticipan que obligará a un gasto de larededor de $136 millones, es decir, $2 millones menos que las elecciones del 2014, en las cuales se ejecutaron proyectos como el voto en casa y el voto electrónico. Aquí la nota.

En Ecuador destacan simplicidad del voto electrónico para el elector

El diario El Universo de Ecuador, publicó un artículo de opinión donde se desgranan los beneficios del voto electrónico y sus diferencias frente al sufragio manual. En este país, aunque se efectuó un exitoso piloto automatizado, las autoridades desecharon, al menos hasta 2019, el uso de la tecnología. Sin embargo, en el texto se leen algunas de las razones que podrán haber frenado el avance de la nación. Aquí la nota.

Ecuador frena su progreso en materia electoral

Ecuador difirió al 2019 el proyecto de voto electrónico, por lo que en 2017 usará papeletas (Foto: www.lahora.com.ec)

Ecuador difirió al 2019 el proyecto de voto electrónico, por lo que en 2017 usará papeletas (Foto: http://www.lahora.com.ec)

El 2014 fue un año importante para Ecuador: los comicios provinciales realizados en febrero se convirtieron en la primera prueba vinculante de voto electrónico con óptimos resultados. Ante el estreno exitoso, se daba por descontado que el país seguiría avanzando en el fortalecimiento de sus garantías electorales, pero las autoridades decidieron todo lo contrario.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que canceló el proyecto que permitiría a dos millones de ecuatorianos utilizar el voto electrónico durante las elecciones de 2017. Alegó que la inversión inicial que implicaba la adquisición de la tecnología era muy elevada y que existía desconfianza en la población sobre la tecnología. Las autoridades han puesto como 2019 como nuevo norte para la puesta en marcha de un modelo de votación asistido por la tecnología.

Lo dicho anteriormente contradice, por decir lo menos, las declaraciones públicas que el ente comicial había mantenido durante un año, y que destacaban la experiencia con voto electrónico de 2014: la desplegada en Santo Domingo de los Tsáchilas, provista por Smartmatic; y la usada en Azuay, de Magic Software Argentina; ambas capaces de automatizar el voto y resguardar la voluntad popular.

El presidente del CNE, Juan Pablo Pozo, esgrimió como excusa la necesidad de aplicar una política de ahorro para estar en sintonía con el país – afectado por la caída de los precios del petróleo. Señaló que mientras el voto electrónico requiere de una inversión de $14 por persona, el sufragio manual tiene un costo de $7 por elector.

Más allá de comprobar si los cálculos del CNE son correctos -que no lo son-, la experiencia mundial desafía la tesis expuesta por Pozo. Los países que usan voto electrónico confirman que después de una inversión inicial, éste representa un ahorro a mediano y largo plazo.

Como es lógico, para la primera implementación se debe cubrir la adquisición del software y hardware, formación del recurso humano y capacitación de electores, pero acotan que en los sucesivos comicios los gastos disminuyen sustancialmente, pues se resumen al mantenimiento de la plataforma tecnológica.

A pesar de esta realidad, Ecuador le ha dado la espalda a la automatización. El país había trazado una ruta de desarrollo que implicaba la implementación paulatina de la tecnología electoral y aprovechar las experiencias de 2014 para multiplicar el sufragio electrónico.

Al sopesar el costo monetario de la automatización frente a lo que se debe pagar por unos comicios sin transparencia, el resultado es irreductible: la seguridad electoral no tiene precio. Es incalculable el daño que unos resultados retrasados o dudosos hacen a la clase política y a un país.

Ecuador incluso comprobó este último hecho en 2014, cuando la empresa española Scytl, encargada de la digitalización de las actas de votación para su posterior consolidación y la adjudicación de los votos, incumplió el contrato de casi $6 millones, por lo que debió ser rescindido. Los resultados de esas elecciones tardaron semanas causando así grandes inconveniente políticos y económicos.

Siempre es posible enmendar los errores. Ecuador tiene la posibilidad de decidir entre someter al país a los vicios del voto manual, o proseguir el camino de implementar un sufragio electrónico robusto y adaptado a sus exigencias técnicas, logísticas y de idiosincracia.

Ecuador difirió al 2019 el proyecto de voto electrónico, por lo que en 2017 usará papeletas (Foto: www.lahora.com.ec)

Ecuador difirió al 2019 el proyecto de voto electrónico, por lo que en 2017 usará papeletas (Foto: http://www.lahora.com.ec)