Resultados rápidos, la principal razón para implementar tecnología en Ecuador

Santo Domingo de los Tsáchilas probó en 2014 el voto electrónico provisto por Smartmatic Foto: El Comercio.

En 2019, los ecuatorianos celebrarán unas nuevas elecciones locales. Para este proceso, la principal deuda que tiene el Consejo Nacional Electoral (CNE) con el país es ofrecer resultados (preliminares) rápidos. Para ello, ha programado repetir el modelo de sufragio manual, digitalización de actas y difusión en línea del conteo que viene usando desde hace varios años, pero agregando tecnología de punta que permita agilizar el proceso del escrutinio.

Aunque el anuncio apenas está tomando forma, pues las autoridades comiciales se encuentran en pleno debate para definir las características de la automatización parcial del sufragio, los mismos integrantes del organismo comicial reconocen la importancia de la decisión.

La vicepresidenta del CNE, Ana Marcela Paredes, señaló que presiona para que ciertos “desarrollos tecnológicos” que empleó el organismo en el pasado reciente sean retomados, pues impactarían positivamente en el presupuesto, al reducir el gasto.

En ese sentido, detalló que uno de los aspectos que se considerará es la aplicación del voto electrónico en Santo Domingo, tecnología que a su juicio no debería quedar limitada a esta zona.

En 2014, las provincias de Azuay y Santo Domingo de los Tsáchilas tuvieron la oportunidad de probar los beneficios del voto electrónico en dos pilotos vinculantes coordinados por el CNE.

Particularmente en Santo Domingo se vivió una experiencia inédita, cuando los resultados oficiales fueron anunciados apenas una hora después del cierre de las urnas. Más de 300 mil votantes utilizaron tecnología electoral que permitió registrar y totalizar el voto de forma automatizada con 100 % de exactitud.

Por ahora las autoridades electorales no definen el camino que se seguirá para repetir -en todo el país- la experiencia exitosa que se tuvo en dos provincias aquel 2014, sino que más bien hay diferencias sobre el costo, el alcance de la aplicación, y otros factores de orden legal y político. En lo que si todos coinciden es la necesidad de utilizar tecnología que permita saldar la deuda de las elecciones anteriores: resultados rápidos que otorguen confianza y credibilidad en la elección.

Cuando se trata de elecciones, muchas veces el accionar de los políticos genera más ruido que hechos, y en Ecuador, las decisiones del CNE han tenido un costo, pero debido a que el sistema electoral de esta nación requiere mejora, transformación, es hora que las autoridades retomen el camino delineado hasta 2014, para dejarle al país la mejor opción: una tecnología que modernice y asegure la votación de millones de ciudadanos, y sobre todo que ofrezca resultados rápidos.

 

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Ecuador evalúa mejorar su práctica electoral tras dos jornadas electorales y un reconteo

Foto: Foros Ecuador

Ecuador vivió dos jornadas electorales –entre febrero y abril- que dejaron más dudas que certezas sobre el sistema electoral que usa: voto manual, digitalización de actas y difusión en línea del conteo. Tras los comicios, además debió realizar un proceso de reconteo de 1,2 millones de votos, que tampoco despejó totalmente las sospechas o denuncias.

Si bien cuando se trata de elecciones, muchas veces el accionar de los políticos genera más ruido que pruebas, en Ecuador, las decisiones del Consejo Nacional Electoral (CNE) han tenido un costo que debe ser valorado desde la óptica de impulsar un cambio que permita a esta nación superar el atraso tecnológico.

En 2015, el CNE anunció que canceló el proyecto que permitiría a dos millones de ecuatorianos utilizar el voto electrónico durante las elecciones de 2017. Alegó que la inversión inicial que implicaba la adquisición de la tecnología era muy elevada y que existía desconfianza en la población sobre la tecnología. Las autoridades difirieron para 2019 la puesta en marcha de un modelo de votación automatizada.

Lo dicho anteriormente contradice las declaraciones públicas que el ente comicial había mantenido durante años, y que destacaban la experiencia con voto electrónico de 2014: la desplegada en Santo Domingo de los Tsáchilas, provista por Smartmatic; y la usada en Azuay, de Magic Software Argentina; ambas capaces de automatizar el voto y resguardar la voluntad popular.

Ante la negativa de avanzar, el país debió conformarse con unos escáneres coreanos donados para escrutar los votos que nunca habían sido probados, y que ante lo cerrado del resultado de la segunda vuelta, no colaboraron en resolver la contienda el mismo día de los comicios, sino varios días después.

Esta situación favoreció la desconfianza, y finalmente el CNE aceptó hacer un reconteo de sufragios por inconsistencias numéricas y de firmas. El presidente del CNE, Juan Pablo Pozo, consideró histórico y de ejemplo para el mundo el proceso que se desarrolló sin problemas, pero en ausencia de la oposición ecuatoriana.

La revisión del escrutinio ratificó los resultados. Sin embargo, dejó constancia que junto a las dos elecciones realizadas este año, el sistema electoral de Ecuador requiere mejora, transformación. Las autoridades deben retomar el camino delineado hasta 2014, para dejarle al país la mejor opción: una tecnología que modernice y asegure la votación de millones de ciudadanos.

Ecuador acude a las urnas nuevamente

12,8 millones de ecuatorianos están llamados a votar este 19 de febrero para elegir un nuevo Presidente de la República, 137 integrantes de la Asamblea Nacional y cinco miembros del Parlamento Andino.

Durante meses el país debatió y cuestionó la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de preferir aceptar la “donación” de 2 mil equipos para usar en el escrutinio y divulgación de resultados.

Hasta el día de hoy, y luego de tres simulacros realizados durante la preparación de la elección, las autoridades se han limitado a destacar que el sistema está preparado, pero no han ofrecido mayores detalles sobre cómo funcionaron los escáneres que ayudarán a contabilizar la voluntad popular.

Ante la falta de información, es bueno recordar los pasos críticos que deberá enfrentar Ecuador, y de los cuales dependerá la estabilidad política e institucional.

En principio está el conteo rápido, que no es otra cosa que los resultados preliminares de la votación. Durante estos comicios, el CNE se estrenará en la realización de este proceso, que se basará en la selección de una muestra aleatoria -entre 25% y 30%-  de Juntas Receptoras del Voto, donde se sumarán los sufragios que reflejen las actas, y para lo que fueron entrenadas 9.617 personas en todo el país. Además otras 650, operarán el call center que atenderá los reportes de este escrutinio a los fines de ser divulgado pocas horas después del cierre de las mesas.

El segundo esquema que demanda atención será el escaneo de actas electorales. El presidente del CNE, Juan Pablo Pozo, explicó que cuando termine la votación, los miembros de las juntas receptoras iniciarán el conteo y llenado de actas de escrutinio, las cuales serán entregadas en un sobre sellado al policía recolector para que las lleve al área de escaneo, donde será digitalizadas y enviadas a través de un sistema informático para ser puestas en línea, y permitir que sean divulgadas a la población.

Aunque el mecanismo pueda parecer diligente, en realidad el propio Pozo ha informado que la previsión oficial es entregar resultados definitivos cinco días después de las elecciones, en vista que el país se conformó con entregar resultados preliminares el mismo día de la votación, y usar unos equipos que no mejoran el modelo, pues solo permiten escanear y transmitir actas.

El próximo domingo se sabrá si bastaron las aproximaciones estadísticas que generan los conteos rápidos o si por el contrario, el electorado y el clima político del país reclaman resultados oficiales con celeridad. En ese momento, será cuando la falta de un mecanismo expedito de procesamiento de votos como el voto electrónico se hará evidente. Las cartas están echadas. Solo queda esperar.