¿Por qué falló la automatización de Scytl en Ecuador?

Las autoridades electorales de Ecuador declararon “contratista incumplida” a la empresa española Scytl.

Las autoridades electorales de Ecuador declararon “contratista incumplida” a la empresa española Scytl.

Si bien el Consejo Nacional Electoral de Ecuador demostró recientemente su capacidad para automatizar procesos electorales en Azuay y Santo Domingo de los Tsáchilas, los problemas que ha tenido con el procesamiento de resultados de las últimas elecciones seccionales deja latente la pregunta ¿por qué falló la automatización de Scytl?

En Santo Domingo de los Tsáchilas el CNE demostró que la tecnología es una herramienta poderosa para maximizar la eficiencia de procesos electorales: no solo los resultados se obtuvieron en tiempo récord, sino que las auditorías al sistema demostraron la exactitud de los resultados. En Azuay, donde el mismo CNE probó otro sistema de votación –una boleta con un chip- la experiencia fue muy parecida. Si el voto electrónico y la boleta con chip funcionaron bien, ¿qué pasó entonces en el resto de Ecuador?

El CNE había encargado a la empresa española Scytl la totalización de los resultados en las provincias en que no se aplicó el voto electrónico (todas menos Azuay y Santo Domingo). El compromiso era entregar resultados en un máximo de 72 horas. Un mes después, Scytl estaba aún totalizando y sumando actas.

En vista de ello, la semana pasada, Domingo Paredes, presidente del CNE de Ecuador, señaló a la internacional Scytl como culpable del retraso en la obtención de resultados oficiales, y en rueda de prensa detalló las sanciones que aplicaría a la contratante.

La falta de experiencia automatizando procesos complejos como las recientes elecciones seccionales ecuatorianas del 23 de febrero parece ser la única razón que existe hoy día para explicar tal retraso.

A pesar de que en un inicio, a través de su director de operaciones, Osman Loaiza, Scytl reconoció fallas en su sistema, ahora alega que la solución que desplegó funcionó correctamente y que emprenderá acciones legales para CNE,  para cobrar, lo que según el contrato, le corresponde.

Exceptuando las provincias de Santo Domingo de Tsáchilas y Azuay, en el resto del territorio nacional se empleó voto manual con escrutinio manual. Según el plan escogido por las autoridades y la contratista, finalizado el escrutinio manual, se elaborarían manualmente las actas a ser transportadas a las Juntas Intermedias de Escrutinio (JIE), donde se comenzarían los procesos de digitalización, para una posterior consolidación y adjudicación automatizada de los votos.

Es en las JIE donde comenzó el trabajo de Scytl. La española debía escanear las cientos de miles de actas manuales con su solución electoral, para generar imágenes digitales a ser interpretadas por su software. Dado el alto nivel de error que tiene la solución de la compañía en esta lectura digital del acta manual, Scytl decidió incluir, dentro del ya de por si complejo proceso, una serie de validaciones y verificaciones de la totalidad de las actas. Estas serían hechas en línea por unos 3.000 operadores.

Como cabe esperarse, este proceso manual de verificación y validación en línea del escaneo colapsó los servidores. Según palabras de Paúl Salazar, vicepresidente del CNE, la empresa tuvo “lentitud y encolamiento de actas.”

Ante este previsible error, sale a relucir la falta de experiencia en automatización de elecciones complejas. El proceso para digitalizar la información vaciada manualmente en las actas de escrutinio, de manera que pudiese ser procesada por los otros módulos de la solución de Scytl, fue sumamente deficiente.

Si bien se organizaron pruebas de funcionamiento con antelación, no se hicieron las pruebas de carga necesarias para saber si la aplicación a implementar era escalable. Estas pruebas de stress, como también se les denomina, son las que permiten saber si una aplicación funcionará o no cuando se produzca el flujo masivo (real) de información.

Al parecer, a la contratista española le tomó por sorpresa que 27.895 candidatos se diputaban 5.651 dignidades provinciales, municipales y parroquiales, y que unos 11 millones de electores estaban habilitados para votar. El volumen de actas dio al traste con la aplicación diseñada.

Scytl compromete credibilidad de la industria de tecnología electoral

Representantes de Scytl admitieron problemas en el sistema de escrutinio automatizado usado en Ecuador. Foto: Hoy

Representantes de Scytl admitieron problemas en el sistema de escrutinio automatizado usado en Ecuador. Foto: Hoy

Desde las primeras entregas de este blog –hace ya 4 años- hemos abogado por la implementación de tecnologías que mejoren la ejecución de elecciones. Lo hacemos bajo el pleno convencimiento que el voto electrónico, y la adopción de otras tecnologías, son el presente y el futuro de un voto más seguro y más transparente.

Ahora bien, este convencimiento no es un simple acto de fe. Se cimienta en el seguimiento que hemos dado a procesos electorales exitosos alrededor del mundo y que han sido más eficientes gracias a la implementación de tecnología.

Entendemos que realizar una elección es un proyecto de misión crítica: es decir, se coordinan miles de variables que tienen que funcionar perfectamente durante un brevísimo lapso de tiempo. Un proyecto de registro civil, por ejemplo, brinda una ventana de posibilidades –y de tiempo- que no ofrece una elección que ocurre en apenas un solo día. Reconocemos entonces, que por ser una industria joven, los reveses pueden ocurrir. Por esta misma razón, en este blog no hemos callado cuando un proveedor comete un error. ¿Por qué? Porque cada traspiés debe ser objeto de un minucioso estudio para convertirlo en una experiencia nutritiva. Sin embargo, cuando el mismo proveedor tiene un historial de fallas, y sus errores causan desaliento y zozobra en una ciudadanía, más que decirlo, hay que denunciarlo.

El más reciente de los proyectos de Scytl fue en Ecuador, donde la empresa recibió en 2013 un contrato millonario para el procesamiento y escrutinio  automatizado de las actas y la publicación de resultados, para las elecciones seccionales de ese país, celebradas el pasado 23 de febrero de 2014. Ocho días después de la elección, Scytl alegó problemas en el sistema y retrasos en el procesamiento de las actas. Las autoridades del Consejo Nacional Electoral, sin poder anunciar los resultados oficiales, exhortaron a los medios de comunicación a no declarar triunfador a ningún candidato, y ya notificaron que, en el caso de que la empresa falle completamente, se establecería un debido proceso, se la declararía ‘contratista incumplido’ y la penalidad sería pecuniaria.

La multinacional española ha aceptado en Ecuador públicamente su error, lo que no ha hecho en Estados Unidos o en Canadá. Osman Loaiza, Director de operaciones de Scytl comentó sobre “una falla que tuvieron al iniciar el proceso el día de las elecciones, que nos retrasó un tiempo hasta poder procesar las actas” mientras aceptaba públicamente que el sistema que fue desarrollado para Ecuador por su compañía es la causa de la demora.

Pero las fallas de esta empresa comenzaron años atrás. En 2008, el Departamento de Estado de Florida encargó una revisión del sistema de voto por internet desarrollado por la compañía española Scytl. El equipo estaba conformado por expertos independientes de la Universidad Estatal de Florida. En este reporte, a pesar de que se considera un avance el uso de criptografía y componentes robustos, se encontraron tres vulnerabilidades: Que los electores no pudiesen ni siquiera emitir sus votos dentro del sistema; un resultado electoral que no reflejase con exactitud la voluntad de los electores; o la divulgación de información confidencial, es decir, por quién vota un elector.

En 2010, este mismo sistema de votación por internet proporcionado por Scytl e implementado en Washington (US), fue hackeado; y durante las primarias del partido Republicano en Carolina del Sur ese mismo año hubo numerosos informes de irregularidades relacionadas con el sistema provisto por la compañía española. Además, el aspecto más cuestionado fue el hecho de que autoridades electorales admitieron que ellos podían determinar por quién había votado un elector.

En 2012, en Canadá, un ataque en línea retrasó los resultados del partido New Democratic e impidió que muchos delegados pudieran enviar su voto. Scytl explicó que el ataque fue dirigido a la página del partido y que su sistema nunca estuvo comprometido. Sin embargo, analistas recomendaron a los clientes proteger el URL de la página desde donde los votos serían emitidos; justamente esto fue lo que no hizo el partido canadiense, ni previno Scytl. “No voy a decir que es un error de novato, pero si usted está esperando un montón de personas para participar en un mismo evento, usted querrá que lleguen sólo aquellas personas que están realmente involucradas en ese evento. Como regla, no permitimos que el cliente coloque un enlace en su página web hacia el sistema de votación, ya que cualquiera que sepa sobre la elección, puede entrar a la página del partido para acceder”, explicó Dean Smith, de Intelivote.

Ese mismo año, ya no en Canadá sino en Estados Unidos, en las elecciones presidenciales más reñidas en la historia reciente de ese país, el número de solicitudes de voto ausente por los militares fue extrañamente inferior en comparación con las elecciones de 2008. El Departamento de Defensa norteamericano, quien había contratado a Scytl desde el año 2010, estuvo sometido a fuertes críticas por los reportes que indicaban la disminución exponencial de militares recibiendo las debidas solicitudes de voto ausente. Scytl era el proveedor con el mayor número de Estados que participan en la elección.

Si bien en una elección, alguna variable siempre podrá verse comprometida, es importante que el proveedor de cualquier sistema de votación sepa cómo afrontar cada uno de los incidentes que pueden presentarse. No se trata, por ejemplo, de que no se dañe una sola máquina de votación, porque al desplegar miles de equipos, la probabilidad indica que unos pudieran no funcionar; sin embargo, cuando los incidentes afectan la elección, la industria debe tomar nota y trabajar para que no se vuelva a repetir. El voto es algo demasiado preciado para dejarlo en manos irresponsables e inexpertas.

Ecuador está listo para automatizar su sistema electoral

En Santo Domingo de los Tsáchilas se usaron las máquinas de Smartmatic. Foto: La República

En Santo Domingo de los Tsáchilas se usaron las máquinas de Smartmatic. Foto: La República

Decidir sobre la base de la experiencia es lo que plantea Ecuador para automatizar su sistema electoral. En tal sentido, este 23 de febrero realizó una prueba vinculante de voto electrónico -durante las elecciones provinciales-, y el éxito de la jornada no sólo se tradujo en entregar un proceso limpio y rápido, sino que el país ahora exhibe al mundo que está listo para automatizar sus elecciones.

La certeza que dejó el uso de tres tecnologías diferentes, en igual número de localidades, invita a las autoridades a encarar el reto de brindar a Ecuador un sufragio moderno, seguro y transparente, mediante la adopción del voto electrónico.

Aunque apenas han pasado pocos días desde los comicios, el país sigue avanzando. El presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Domingo Paredes, reveló que en abril próximo conformarán el equipo especial que buscará “una solución tecnológica para el voto electrónico en Ecuador”.

En Azuay usaron tecnología argentina provista por MSA. Foto: La Hora

En Azuay usaron tecnología argentina provista por MSA. Foto: La Hora

Durante los comicios municipales, los electores de Azuay, Santo Domingo de los Tsáchilas y La Morita en Pichincha, emplearon tecnologías usadas en Argentina, Venezuela y Rusia, respectivamente. Fue en los casos de las dos primeras localidades, donde el voto electrónico fue vinculante, y por ello fundamental, en la decisión ecuatoriana de automatizar su sistema.

Por ejemplo, en Santo Domingo de los Tsáchilas, el CNE certificó la facilidad de uso de los equipos provistos por la transnacional Smartmatic, donde la interacción de los votantes con las máquinas de pantalla táctil fue sencilla y rápida. El organismo destacó el óptimo funcionamiento en la captación del voto, su conteo, totalización y transmisión, lo que pudo permitir dar a conocer, apenas una hora después del cierre de las mesas, los resultados con el 99% del escrutinio. Aunado a ello, se aplicó una auditoría posterior, que comparó los resultados automatizados con el conteo manual de los comprobantes del sufragio que emiten los equipos.

En Azuay, donde se emplearon las máquinas de la empresa Magic Software Argentina (MSA), a pesar de la suspensión de las elecciones en el Cantón Ponce Enríquez, el proceso también fue positivo. Más que voto electrónico, este sistema se basa en un conteo electrónico, ya que el equipo no registra el sufragio, sino que un chip en la boleta lo almacena, para luego ser contado. Pese a los obstáculos que tuvo esta tecnología, los mismos pudieron ser superados para que el proceso continuara, lo que llevó a las autoridades a exaltar la fortaleza de la tecnología para resolver contingencias y garantizar el proceso electoral.

En La Morita tan sólo se realizó un experimento no vinculante con 4 máquinas de votación rusa y 194 votantes.

En el resto del país, el CNE contrató a Scytl para automatizar el escrutinio. Las fallas en el sistema -aún no ventiladas, pero admitidas- impidieron la publicación de los datos oficiales en el tiempo avalado por el contrato. Las autoridades prometieron entregar el escrutinio total 48 horas después de la cita comicial, pero una semana más tarde aún no se completa. Scytl atribuyó la falla a la demora en el ingreso de las actas para ser escaneadas, procesadas y transmitidas, pero el CNE evalúa aplicar sanciones por incumplimiento. Sin duda alguna, esto representa un retroceso en materia de automatización electoral.

Tras lo vivido, Ecuador tiene con qué responder al reto de automatizar el sufragio. El voto electrónico es la respuesta. Para ello necesitará apoyo técnico y logístico. Es hora de avanzar, y por lo que hemos visto, esta nación está dispuesta a hacerlo.